Artículos por revista

De percantas y grelas a santas madrecitas

La convalidación de un modelo social en las letras del tango

Por Guillermo F. Torremare

 

Guillermo Torremare, abogado, escritor y dirigente del Partido Socialista de la provincia de Buenos Aires, pasa revista a los estereotipos de mujeres que poblaron las letras de los tangos durante la primera mitad del siglo pasado, y que desaparecieron, barridos por los cambios sociales, para dar paso a una canción popular de la que están ausentes las grelas y el percal.

Durante la primera mitad del siglo XX, la mujer perteneciente a las clases media y alta argentinas estuvo destinada, casi con exclusividad, a cumplir el sacrosanto rol de esposa y madre. “Y mártir”, agregaría un humorista en el último tramo de la centuria. Como contrapartida, el hombre era el encargado de proveer lo necesario para el mantenimiento del hogar y el desarrollo de la familia.

 

El desenvolvimiento de ambos papeles coordinados importaba la configuración de una suerte de ideología de la domesticidad, mandato social que implícitamente contenía una doble moral según la cual el varón debía respetar a su esposa entendiendo por tal concepto no tener relaciones sexuales durante el noviazgo y mantenerla luego ajena a cualquier tipo de pasión-, pero frecuentaba a mujeres de prostíbulos, aprovechaba las situaciones de superioridad laboral o social para acosar sexualmente a sus subordinadas el sector más vulnerable siempre fue el de las empleadas domésticas-, y si sus rentas lo permitían sostenía con permanencia a amantes en la jerga, queridas- en departamentos propios o alquilados para la ocasión. La infidelidad del hombre era virtuosa, demostraba poder. La femenina implicaba el máximo deshonor, tanto para la protagonista como para quien resultara ser el engañado.

 

La legislación de la época traducía acabadamente esta situación. Hasta 1926 el Código Civil consideró jurídicamente incapaz a toda mujer. A partir de ese año y merced a una ley aplaudida por los sectores más progresistas de la sociedad, solo continuó siendo incapaz y subordinada al marido- la mujer casada. Por su parte, para el derecho penal, el adulterio cometido por la mujer era delito. No lo era, en cambio, el que pudiera protagonizar el marido.

 

En el plano político la discriminación no era menor. Recién a mitad del siglo -y luego de una lucha que los socialistas habían iniciado en la última década del XIX- la mujer pudo elegir y ser elegida; esto último en una ínfima proporción que no guardaba relación con el número de la población femenina.

La música típica de estos tiempos fue el tango, que en el inicio del siglo dejó de ser una melodía para bailar en un principio solo entre hombres- para pasar a tener también letra.

 

El origen

 

Nacido en los prostíbulos, abundantes por la época dada la gran cantidad de inmigrantes varones solos, la literatura tanguera fue marcadamente machista. La mayoría de los títulos existentes entre 1880 y 1900 muestra acabadamente la temática: El choclo, El serrucho y La budinera son metafóricas alusiones a órganos corporales, al tiempo que Concha sucia -luego adecentado como Cara sucia-, Con qué trompieza que no dentra, Dos veces sin sacarla, Embadurname la persina, Colgate del aeroplano, Aquí se vacuna, La concha  de la lora más tarde difundido como La cara de la luna, oscilan entre lo picaresco y lo pornográfico. Se dice que sus letras eran coreadas en las antesalas de las casas de tolerancia por los clientes en espera. 

 

Pasado ese primer momento, con el inicio del nuevo siglo, sus versos fueron abandonando aquella cuasi-obscenidad para comenzar a reflejar la vida y los valores de la sociedad. Y vaya si lo hizo bien, que no solo se popularizó rápidamente sino que se convirtió en la máxima referencia musical urbana. Dejó de ser exclusivo del prostíbulo y se trasladó a los cabarets y teatros del centro, ingresando indiscriminadamente en todos los hogares.

 

La mujer, como intérprete, no fue ajena a la creciente y luego arrolladora- popularidad del tango. En 1905, Angel Villoldo escribió una letra para ser cantada sin rubor por una voz femenina: La morocha. Considerado el primer tango decente por no tener las alusiones chabacanas típicas de sus predecesores-, entendió a la mujer como una pertenencia del varón:

           

Yo con dulce acento / junto a mi ranchito / canto un estilito / con tierna pasión, / mientras que mi dueño / sale al trotecito / en su redomón /… / Soy la gentil compañera / del noble gaucho porteño / la que conserva el cariño / para su dueño.      

Su éxito fue rotundo. Durante el año de estreno, la Casa Rivarola, lanzó a la venta en sucesivas ediciones 390.000 ejemplares, y la pieza fue cantada por las más famosas cancionistas  Flora Rodríguez, Libertad Lamarque y Mercedes Simone, entre otras.

 

Con pilchas de percal

           

Durante las primeras décadas del siglo los letristas de tango se hicieron eco, enfáticamente, del imperante modelo patriarcal. Lo hicieron valorizando el matrimonio, enalteciendo el abnegado rol materno y cuestionando severamente a la mujer que elegía un camino distinto. 

 

Flor de fango, escrito por Pascual Contursi en 1917, condena a la que no se sometió al esquema previsible, censura su ascenso social y culmina -como desde un púlpito- estableciendo una moraleja que también es castigo:

 

Tu cuna fue un conventillo / alumbrado a querosén. / Justo a los catorce abriles / te entregaste a la farra / las delicias del gotán. / Te gustaban las alhajas, / los vestidos a la moda / y las farras de champán. / … /Te hiciste tonadillera, / pasaste ratos extraños / y a fuerza de desengaños / quedaste sin corazón. / Fuiste papusa del fango / y las delicias del tango / te espiantaron del bulín; / los amigos te engrupieron / y ellos mismos te perdieron / noche a noche en el festín.

 

Una situación similar expone Celedonio Flores en Margot, de 1919. Esta pieza, convertida en clásico luego de que la grabara el más popular de los cantores de tango, Carlos Gardel, ataca a la mujer que eligió desafiar su destino de pobreza, para terminar contraponiendo su vida ligera con la sacrificada actitud de su madre:

 

                       

Yo me acuerdo: no tenías casi nada que ponerte; / hoy usás ajuar de seda con rositas rococó…/ ¡Me revienta tu presencia, pagaría por no verte! / Si hasta el nombre te has cambiado como ha cambiado tu suerte: / ya no sos mi Margarita… ¡Ahora te llaman Margot! / Ahora vas con los otarios a pasarla de bacana / a un lujoso reservado del Petit o del Julién; / y tu vieja, pobre vieja, lava toda la semana / pa' poder parar la olla con pobreza franciscana / en el triste conventillo alumbrado a querosén.

 

A portarse bien

 

Como previniendo la suerte augurada en los tangos señalados, en 1927 Rodríguez Bustamante escribió No salgas de tu barrio, poniendo en voz de mujer un aconsejador discurso machista y moralizante:

 

No abandones tu costura, / muchachita arrabalera, / a la luz de la modesta / lamparita a kerosene…/ No la dejes a tu vieja, / ni a tu calle, ni al convento, / ni al muchacho sencillote / que suplica tu querer. / No salgas de tu barrio, sé buena muchachita, / casate con un hombre que sea como vos / y aún en la miseria sabrás vencer tu pena /  y ya llegará un día en el que te ayude Dios. / Como vos, yo, muchachita, / era linda y era buena; / … / Dejé al novio que me amaba / con respeto y con ternura / por un niño engominado / que me trajo al cabaret; / …/ hizo de mí este despojo, / muchachita, que aquí ves.

 

Por la misma época algunos autores no se contentaron con la queja lastimera o el consejo sano y apelaron a otros recursos para tratar a la mujer. En una pieza felizmente olvidada, titulada Mi papito, unos ignotos D. Martón y R. Fontaina propusieron:

 

Mirá José, no seas otario / no andés con vueltas y fajála / que a la mujer que sale mala / pa' cerla andar derecha / la biaba es lo mejor.

 

Es más conocido el célebre cantante Edmundo Rivero, compositor de su música, tiene que ver con ello- es el tango que pretende la impunidad de quien cuchillo en mano venga su honor lastimado por la infidelidad femenina. Lo escribió Iván Diez, y se titula Amablemente:

 La encontró en el bulín y en otros brazos...  / Sin embargo, canchero y sin cabrearse, / le dijo al gavilán: "Puede rajarse; / el hombre no es culpable en estos casos." / Y al encontrase solo con la mina, / pidió las zapatillas y ya listo, / le dijo cual si nada hubiera visto: / "Cebáme un par de mates, Catalina." / Y luego, besuqueándole la frente, / con gran tranquilidad, amablemente, / le fajó treinta y cuatro puñaladas.

 

 No es bueno que la mujer esté sola

 

Por otra parte, alejado de las desviaciones denunciadas en Flor de fango y Margot y convalidando la conducta femenina esperada el matrimonio-, Enrique Cadícamo escribió en 1930 un sobreactuado lamento por la que no pudo cumplir con el  mandato social.  Se titula Nunca tuvo novio, y dice:

 

Unos años más tarde Libertad Lamarque estrenó un tango en el cual la valorización del matrimonio llegaba hasta la humillación de la mujer abandonada, quien pedía la vuelta del esposo a cualquier precio. La patética letra, que corresponde al dramaturgo Luis Bayón Herrera, se tituló Volvé y cuenta:

 

Volvé, mirá, volvé, engañáme nomás, / no te molestaré con celos jamás, / vos serás como vos quieras, / para todas las mujeres. / Y yo no pensaré si me engañás o no, / pero a mi lao volvé, volvéme a mentir, / o me matarás, que de vivir, / sin vos no soy capaz

 

La infaltable santa madrecita

 

La acabada difusión del modelo exigió que la mujer-madre tuviera su propio homenaje en formato tango. En Tengo miedo, de 1926, Celedonio Flores rescata su amor como el único verdadero:

 

Garsonier, carreras, timbas, copetines de viciosos / y cariños pasajeros, besos falsos de mujer, / todo enterré en el olvido del pasado bullicioso / por el cariño más santo que un hombre puede tener. / Hoy, ya ves, estoy tranquilo. Por eso es que buenamente  / te suplico que no vengas a turbar mi dulce paz, / que me dejes con mi madre, que a su lado santamente / edificaré otra vida ya que me siento capaz.

 

El tiro del final

 

La del '40 fue la última gran década del tango. Durante la segunda mitad del siglo compartirá su popularidad con otras expresiones musicales. En una suerte de despedida a la mujer que animaba la vida de los cabarets y que por ello mismo había dado vida a tantas creaciones, Horacio Ferrer el poeta que puso letra a las genialidades musicales de Astor Piazzolla- dio su visión de ellas y su destino en La última grela:

 

Fueron, hace mucho, las románticas proletarias del amor. / La noche les puso nombres con seducción de insulto; paicas, locas, milongas, percantas o grelas. / …  / Acaso se fueron todas juntas un día, como si fueran una pequeña y extinguida raza con ojeras.

/… / Despedirán su hastío, su tos, su melodrama, / las pálidas rubionas de un cuento de Tuñón, / y atrás de los portales sin sueño, las madamas / de trágicas melenas dirán su extremaunción.

 

Los profundos cambios sociales operados a partir de 1960 píldora anticonceptiva y relaciones prematrimoniales mediante- hicieron mella en la hegemonía que hasta el momento ejercía musicalmente el tango. Para ese entonces varias decenas de letras, del tipo de las acá citadas, ya habían hecho su trabajo de acompañamiento e integración en el hegemónico modelo patriarcal.

 

Hoy el tango ha vuelto a instalarse. Ya no hay grelas ni guapos ni malevos ni hijos que endiosan a sus madres. Las pibas no conocen el percal ni son milonguitas. Lo cantan mujeres que se han apropiado de lo mejor de su historia y su poesía, que también existen aunque en este trabajo no nos hayamos ocupado de ellas. Lo están interpretando como dice Lidia Borda- “sin necesidad de verse obligadas a cantar en calzoncillos”.

Suscripción Revista en papel

La suscripción a la Revista Socialista incluye 3 números

Precio: $100 pesos para residentes en la Rep. Argentina.

Modo de entrega a convenir con cada suscriptor. Residentes en el exterior consultar precios y modo de entrega a revistasocialista@gmail.com

Adquirir suscripción

El pago se realiza a través del sitio seguro Mercadopago
¿Qué es Mercadopago?

Enlaces

 

New Left Review: http://www.lajornadaquincenal.com.ar


Revista Rebelión: http://www.rebelion.org/


Revista Nueva Sociedad: http://www.nuso.org/


Revista Sin Permiso: http://www.sinpermiso.info/


Revista Umbrales de América del Sur, CEPES: http://www.cepes.org.ar/umbrales-de-america-del-sur.html


Revista La Jornada Quincenal: http://www.prensajorgerivas.blogspot.com/


Blog de Jorge Rivas: http://www.prensajorgerivas.blogspot.com/


Blog de Oscar Gonzalez: http://saludyrs.blogspot.com/


Blog del socialismo bonaerense: http://www.igualdad-ps.blogspot.com/

 

Facebook